Rewilding Gredos
Agua
Agua
La siembra del agua reúne distintas técnicas destinadas a frenar y distribuir la escorrentía para favorecer que una parte del agua de lluvia o del deshielo se infiltre lentamente en el terreno. En lugar de dejar que descienda con rapidez por arroyos y laderas, se conduce mediante pequeños canales, zanjas o estructuras permeables hacia zonas donde puede penetrar en el suelo. El agua “sembrada” durante los meses húmedos circula después lentamente por el subsuelo y puede reaparecer más tarde en fuentes, manantiales y cursos de agua. Sistemas tradicionales como las acequias de careo de Sierra Nevada llevan más de mil años utilizando este principio para recargar acuíferos y prolongar la disponibilidad de agua durante la estación seca. Un estudio reciente realizado en la cercana vertiente de La Vera destaca precisamente la importancia de las aguas subterráneas de montaña para mantener los ríos y abastecer las zonas periféricas del valle.
Aplicado a la sabana montañosa, el rewilding hidrológico busca recuperar los procesos naturales que ayudan al paisaje a ralentizar, infiltrar y almacenar el agua. La acción de la vegetación, las raíces, la fauna excavadora, la materia orgánica, los humedales y la dinámica natural de arroyos y vaguadas puede favorecer que una mayor parte de la lluvia permanezca en el suelo y circule lentamente hacia manantiales y acuíferos, en lugar de abandonar rápidamente las laderas. Esto podría contribuir a conservar la humedad durante más tiempo, sostener pastizales, charcas y pequeños humedales, y aumentar la resistencia de la vegetación frente a sequías cada vez más intensas. Las montañas desempeñan además un papel esencial en la recarga subterránea, ya que reciben más precipitación y alimentan fuentes y caudales de los que dependen ecosistemas, poblaciones y explotaciones situados aguas abajo. Por ello, queremos estudiar junto con especialistas y administraciones cómo la recuperación de procesos ecológicos y especies clave puede reforzar esta función natural del territorio. No se trataría de transformar artificialmente los cursos de agua, sino de devolver al paisaje parte de su capacidad para retenerla, distribuirla e infiltrarla por sí mismo, evaluando sus efectos mediante seguimiento hidrológico y científico.
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Fauna | Vegetación | Fuego