Rewilding Gredos
Fuego
Fuego
El fuego tiene dos caras. Cuando se vuelve incontrolado, puede ser devastador: destruye hábitats, amenaza a las poblaciones humanas y provoca pérdidas ecológicas difíciles de reparar. Pero, en los ecosistemas mediterráneos, también ha desempeñado históricamente un papel ecológico. En determinadas condiciones, los incendios de baja intensidad pueden renovar pastizales, limitar la expansión de algunas plantas dominantes y contribuir a mantener paisajes abiertos y diversos.
Los grandes herbívoros ayudan a controlar el crecimiento de muchas especies vegetales, pero no consumen todas por igual. Algunas, como el enebro o el helecho común, pueden quedar fuera de su dieta preferente y expandirse cuando disminuyen otras perturbaciones. Si llegan a dominar grandes superficies, reducen la diversidad de plantas y animales, dificultan la regeneración de otros hábitats y acumulan una gran cantidad de biomasa que puede alimentar incendios mucho más intensos.
Queremos trabajar junto con las autoridades, los servicios de prevención y extinción y la población local para desarrollar protocolos rigurosos de quemas prescritas. Serían actuaciones pequeñas, localizadas y realizadas durante los meses fríos y húmedos, cuando el fuego puede mantenerse bajo control. Para diseñarlas, queremos recuperar el conocimiento acumulado por las quemas culturales practicadas históricamente en estas sierras y hasta tiempos recientes, combinándolo con seguimiento científico y criterios actuales de seguridad. El objetivo no es introducir más fuego en el territorio, sino utilizarlo de forma excepcional, precisa y responsable allí donde pueda ayudar a evitar incendios catastróficos, recuperar diversidad y mantener los procesos ecológicos que dieron forma a la sabana montañosa.
Descubre más sobre nuestro proyecto:
Fauna | Vegetación | Agua